La fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica, sufrimientos incomprendidos

Hay dolencias que no aparecen en una radiografía o en un análisis de sangre y que, aun así, existen. La fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica son dos enfermedades de las que se discute e investiga poco, y que pese a ser realmente dolorosas, llegan a ser invisibles para la sociedad.

La fibromialgia es un trastorno caracterizado por dolor musculoesquelético generalizado, de causa desconocida. A este dolor lo acompaña la sensación de fatiga, seguida de problemas de sueño, digestión o memoria y afecta el estado de ánimo y la frecuencia cardiaca.

Por su parte, el síndrome de fatiga crónica es de origen inflamatorio y en muchos casos se sospecha incluso de un desencadenante viral, como el Epstein-Barr, el citomegalovirus o el herpesvirus tipo 6, así lo indican desde la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital Clínic de Barcelona.

Entonces ambas dolencias estarían relacionadas entre sí, entre el 50 y 70% de los pacientes con fibromialgia lo manifiestan.

El dolor se presenta con gran intensidad porque existe una hiperactivación de ciertos receptores en la médula espinal capaces de originar ese sufrimiento generalizado en casi todo el cuerpo. Los investigadores creen que la fibromialgia amplifica las sensaciones de dolor al afectar el modo en que el cerebro procesa las señales de dolor.

Debido a la similitud con otras dolencias, no se habla de una enfermedad crónica sino que, en muchos casos se les intenta convencer de que ese sufrimiento es el resultado de un trastorno psicosomático o, más aún, el efecto de una vida estresante, por lo que un paciente puede tardar en recibir un diagnóstico acertado del tema hasta cinco años.

Antonio Collado Cruz, presidente de la Sociedad Española de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (SEFIFAC) indica que la fibromialgia afecta al 2,4% de la población (más de 1 millón de personas), especialmente a las mujeres.

Si bien no existe una cura para la fibromialgia, hay varios medicamentos que pueden ayudar a controlar los síntomas como el ejercicio, la relajación y las medidas para reducir el estrés también pueden ayudar; pero para ello es necesario equipos multidisciplinares habilitados, además de dar mayor visibilidad y sensibilización a este tipo de enfermedades crónicas.

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